26 enero 2006
Publicidad adverbial
En el primer post de este blog ya decíamos que los adverbios terminados en mente muchas veces son usados para escamotear la realidad. Los avisos publicitarios suelen ser, luego los diarios, quienes más recurren a ese recurso facilongo. Aunque no es un truco nuevo, basta recorrer los archivos para encontrar ejemplos. Como éste del Gordini. ¡Si hasta parece un aviso actual!

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17 diciembre 2005
Tachando a Casciari
Hernán Casciari ganó el premio de la Deutsche Welle al mejor blog del mundo con su novela online "Más respeto, que soy tu madre". Pero también tiene otro blog que es delicioso: Orsai. Allí encontrarás grandes escritos de este periodista y escritor argentino radicado en Barcelona. Ayer leí unos divertidos cuentos cortos en Orsai y no pude dejar de corregir el que más me gustó.El "inesperadamente" me resultó de más. Y lo taché. Y seguí tachando. Perdón, Casciari. Vean ahora:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo que trabajaba desde hacía años en el mismo circo roñoso. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno de salir a escena, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y al final, inesperadamente, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, el estertor del payaso, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
Esta es la versión reducida:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y, al final, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
De esto se podría deducir una nueva regla de blogicamente: No uses adverbios terminados en -mente en minicuentos.
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24 noviembre 2005
Una joya literaria
El uso de los adverbios terminados en mente para demostrar academicismo no es nuevo. Este incunable lo compré en una librería de Pueyrredón y Santa Fe, en Buenos Aires, donde suelen adquirir las bibliotecas completas de los muertos que se mueren por el barrio. "Hablemos correctamente" era una revista lingüística "que vela(ba) por el bien decir en Hispano-América". Debajo de los consejos de tapa, "Hablemos correctamente" se autopromocionaba: "De gran utilidad para escritores, periodistas, maestros, profesores, conferenciantes, oradores, profesionales, estudiantes, comerciantes y para cuantas personas deseen hablar y escribir correctamente".
Este ejemplar pertenece a julio de 1948, y costó un peso. Dentro de la publicación se conserva el recibo de "Hablemos correctamente", que no deja de bajar línea ni en el comprobante de pago. Allí, debajo de la firma del cobrador, se lee: "Sr. suscriptor: apoye esta obra cultural y patriótica, cuyo fin es EVITAR LA CORRUPCIÓN DE NUESTRO IDIOMA. Interesa a menores y mayores".
Qué bueno es saber que desde siempre hubo gente preocupada en hablar correctamente.
22:19 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (7) | Enviar a Email
31 octubre 2005
¿Se puede llorar "literalmente"?
Por Marisol García (desde Santiago)
Chile está de nuevo santo, y las ínfulas religiosas inflan también nuestro vocabulario. Ni un monje de claustro tendría la paciencia para contar la cantidad de adverbios de pretendido entusiasmo con que los periodistas nos despachan impresiones desde la plaza San Pedro. "Increíblemente", el Papa se saltó el protocolo para saludar a los fieles llegados desde Santiago. "Emotivamente" rezaron luego todos ellos. "Sinceramente", Benedicto quiere visitar Chile. En fin. Sin embargo, la muletilla más molesta es la que cree enfatizarlo todo a través de una palabra que ni siquiera significa lo que su usuario cree. Todo lo que sucedió estos días en el Vaticano fue -quién sabe por qué- algo "literal". "Los peregrinos literalmente se tomaron la plaza San Pedro". "San Alberto fue un hombre literalmente entregado a los pobres". "Literalmente lloré de emoción", nos aseguraba una devota. Se olvida que la palabra de marras nada tiene que ver con 'verdaderamente' o 'realmente' (en el caso de que sea eso lo que pretenden decirnos), pues es un adverbio de uso justificado en muy contadas ocasiones, casi siempre en contextos de interpretación precisa de discursos o textos. Tomarse "literalmente" una plaza equivaldría, quizás, a echársela al hombro (o, en la acepción chilena, a bebérsela de un trago). Mejor no especulamos sobre lo que puede ser entregarse "literalmente" a un grupo humano, pues podríamos terminar en descripciones de canibalismo. 'Llorar' es un verbo bien claro, que no necesita de compañía alguna. ¿Qué pretende "aclarar" ese "literalmente lloré"? Es gracioso que el entusiasmo se confunda hoy con el uso de la mayor cantidad posible de palabras. Indica que es mejor confiar en los despliegues sentimentales expresados con austeridad.
10:53 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email
29 octubre 2005
Ejemplo municipal

Los carteles municipales pueden enseñarnos mucho sobre los adverbios terminados en mente. He aquí un ejemplo, ubicado en las puertas del Banco de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se han gastado unas quince letras de más -claro, total lo pagan nuestros impuestos- en ese TERMINANTEMENTE que está de más, sin dudas. ¿Puede prohibirse, por ejemplo, flexiblemente? Lo que está prohibido, está prohibido, y lo que no está prohibido, está permitido. No debemos cargar las culpas sobre el que confeccionó el cartel, pero un periodista o blogger, por ocuparnos de quienes deben escribir claro y conciso, tienen que alejarse de estos adverbios autoritarios. Otro de la misma familia es "estrictamente", pero de éste no tengo cartel.
17:10 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (6) | Enviar a Email
28 octubre 2005
Este no lo tenía
Ayer, en la revista veintitrés de Buenos Aires, encontré un adverbio terminado en -mente que jamás había visto. Agazapado en el tercer párrafo de una columna de la abogada Diana Maffia, el adverbio en cuestión encabezaba una larga parrada de texto. Decía así: "Circularmente, las leyes del Estado impedían..". Y ya no seguí leyendo. ¿Circularmente? ¿Qué significa? ¿Existirá cuadricularmente? ¿O paralelogramicamente? Por supuesto, la columnista no se privaba de otros como "precisamente". Pero ya no importaba. Esta buena mujer ha hecho que sume un adverbio más, a la interminable lista de palabras vacías terminadas en -mente. CIRCULARMENTE.
23:55 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email
13 octubre 2005
El libro de estilo EL PAIS nos refuta
Según el libro de estilo del diario El País, de España, estamos equivocados. Fíjense
Sección 1: Adverbios12.1. Los adverbios modifican a los verbos, los adjetivos o a otros adverbios, y sólo así deben utilizarse. Es correcto escribir ‘va deprisa’, puesto que deprisa es adverbio y modifica al verbo. Pero no ‘trabaja duro’, porque duro es adjetivo y, junto al verbo, ocupa el lugar del adverbio. Lo correcto sería ‘trabaja duramente’.
Sería lo correcto... ¿Pero no suena mejor "El tío trabaja duro" que "el tío trabaja duramente"?
09:40 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (7) | Enviar a Email
03 octubre 2005
Iniciativa para aplaudir
El gobierno mexicano presentó un "Manual para quien escribe en la Administración Federal", para intentar el desalojo del lenguaje burocrático tradicional. Estilo claro y directo lo que ofrece este "lenguaje ciudadano", en 52 páginas escritas con ejemplos de qué cosas sí y qué cosas no. ¿Adivinen qué dicen de los adverbios terminados en mente?". Veánlo aquí.
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21 septiembre 2005
Las reglas del diario Clarín.
Del Manual de Estilo de Clarín.
7.2.9 Adjetivos y adverbios
Se debe evitar el abuso de adjetivos y adverbios, limitando su empleo a las necesidades informativas. Es conveniente el uso moderado de los adverbios terminados en mente. Es preferible reemplazarlos por construcciones equivalentes: de nuevo (por nuevamente), hace poco (por recientemente), ahora (por actualmente) sólo (por solamente, exclusivamente).
No se debe comenzar una oración con adverbio, locución adverbial o complemento circunstancial. Los adverbios modifican al verbo de la oración, por lo tanto no es conveniente comenzar una frase con una expresión que condiciona el sentido de lo que todavía no se dijo.
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Y algunos ejemplos prácticos de Clarín.
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23:15 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email
17 septiembre 2005
En el portugués también sobran
En el "Manual de Redacción" de Folha de San Pablo leemos:
Advérbio: Evite començar um período con advérbios formados con o sufixo -mente, sobretudo en textos noticiosos: Curiosamente, a convençao do partido transcorreu sem incidentes É melhor ser claro e escrever: Ao contrário do que previam alguns participantes, a convençao do partido transcorreu sem incidentes.
Evite advérbios que expressem juizos de valor: certamente, evidentemente, efectivamente, bastante, fielmente, levemente, definitivamente, absolutamente. Nao se fazem restriçoes a advérbios que ajudem a precisar o sentido, como os de lugar (acima, abaixo, além), tempo (agora, ainda).
17:40 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (3) | Enviar a Email







