09 febrero 2006
Carta apócrifa de Gabo
El blog Cultura y libertad difunde una carta de García Márquez, donde se despide a raíz de que le descubrieron cáncer linfático. Es cierto que García Márquez tuvo cáncer y se trató en Los Ángeles hace unos años. Pero es una burda invención de algún mal imitador de Gabo esa carta sensiblera. Comienza así:
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Y más adelante, vuelve a mechar otro adverbio terminado en mente:
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Y por si fuera poco, al promediar del texto, el falsificador vuelve a los "mente" porque cree que eso le da fuerza y verosimilitud al relato:
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
No logré terminar "la famosa carta de García Márquez" porque me hastié de los adverbios terminados en "mente", pero no hace falta más para saber que aunque lo estuvieran torturando, el colombiano podría haber escrito eso. Con todas las pruebas sobre la mesa, Blogicamente advierte sobre esta carta falsa. El de Aracataca sólo escribe adverbios en "mente" en broma o para "gastar" al autor de este blog.
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10 diciembre 2005
Si Córtazar los usa...
Aunque es bueno repetir que el consejo de aniquilar adverbios terminados en -mente es para periodistas (y bloggers sensatos), nunca falta quien sale al cruce con un argumento en apariencias imbatible: "Yo conozco veinte mil autores que los usan, así que no deben estar tan mal, sin ir más lejos, Cortázar...". El apellido del autor cambia de acuerdo a las preferencias del interlocutor, pero siempre es alguien con pergaminos indudables. Es un argumento bastante estúpido, puesto que el periodismo está regido por otras reglas que la buena literatura -je- y porque no todo debe imitarse. Sin ir más lejos, Jorge Luis Borges era ciego y era genial. Eso no quiere decir que haya que ansiar quedarse en tinieblas para escribir con cierta genialidad...
20:26 Anotado en Escritores | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email
15 octubre 2005
El adverbio y sus hilachas
Alejo Carpentier escribió que "los adjetivos son las arrugas del estilo". Los adverbios terminados en -mente, podríamos agregar, son las hilachas. Decía Carpentier: "Las ideas nunca envejecen, cuando son las ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos". "Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular, de experiencias colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus claúsulas: Dime con quién andas..., etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas...".
Bien podríamos decir lo mismo de los adverbios terminados en mente. ¿Por qué no aparecen en los refranes populares? Porque huelgan. ¿Se imaginan si en el Caribe dijeran "Camarón que se duerme, lamentablemente se lo lleva la corriente"? ¿O que en la pampa argentina adviertan: "Caballo que no galopa briosamente, va a parar al matadero"?
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23 septiembre 2005
El "corazonamente" de García Márquez
En diciembre de 1997, asistí al taller de narración periodística dictado por Gabriel García Márquez, en Barranquilla (Colombia). Muchos de mis amigos creen que de allí traje mi fobia a los adverbios terminados en "mente". El colombiano hace muchos años que los esquiva. Sin embargo, no fue García Márquez sino un catalán, Daniel Cassany, quien con su libro "La cocina de la escritura" me inculcó el desprecio por los "mente".
En una de las reuniones del taller con García Márquez aproveché la ocasión para enrostrarle al premio Nobel haber escrito dos adverbios terminados en "mente" en "Noticia de un secuestro", por entonces su último libro. "Hay dos, pero están puestos en boca de dos personajes, ellos lo dijeron". Por supuesto, eso derivó en un debate sobre los adverbios donde quedé como el único cruzado contra los "mente".
El último día del taller, Gabo firma todos los libros que los talleristas desean -para las tías, novias y primos-, y estampa una dedicatoria especial para cada periodista llegado hasta allí. En la edición colombiana de Notas de prensa que le acerqué, García Márquez no había olvidado el debate de las jornadas anteriores y bromeó: "Para Darío Gallo, corazonamente".
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20 septiembre 2005
Politically correct
(A raíz de una duda de Al-Duende)
No hay forma de escribir mejor algo que no se puede definir qué cosa es. ¿Cuál sería el sinónimo de este trasplante al español de "politically correct"? Escribir mejor incluye hacernos entender, más allá de lo estético. El inglés nos ha dado varios muletillas que sirven para poco. ¿Para qué sirve "de hecho"? En el lenguaje hablado, vaya y pase.
En diez años de escribir artículos sobre política, debo haber puesto dos veces "políticamente correcto". En cambio, he escrito miles de veces "poder", "ministro", "café", "corrupto" y "honesto". Si digo "ese ministro es honesto", todo el mundo sabe lo que quiero decir. Si decimos "el ministro es políticamente correcto", ¿qué cosa queremos que se entienda?
Como dice en su artículo Umberto Eco: "¿Quién dijo que feo debe decirse "cosméticamente distinto" y calvo "folicularmente desaventajado"?"
14:08 Anotado en Escritores | Permalink | Comentarios (1) | Enviar a Email
14 septiembre 2005
Grijelmo y los adverbios en "mente"
En su excelente libro "El estilo del periodista", Alex Grigelmo embiste contra los adverbios terminados en "mente" en varios capítulos, aunque él mismo a veces naufraga y usa tres por página. En el capítulo que habla de factores que llevan al mal estilo vuelve a la cuestión en un párrafo y sintetiza: "Un factor de mal estilo viene dado por el abuso de los adverbios que se forman a partir de un adjetivo: principalmente, buenamente, absolutamente, realmente, completamente... Ya hemos analizado en otros capítulos cómo este tipo de adverbios contribuye a formar redundancias. Al margen de ese defecto, también ayuda a la monotonía por la abundancia de un sonido -"mente"- que aparece con machacona frecuencia. A menudo, estos adverbios sólo sirven para estirar la frase, y se pueden suprimir sin problemas".
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08 septiembre 2005
Gabo, Terragno y los mente
(De una entrevista en la revista Noticias al escritor y periodista Rodolfo Terragno)
Noticias: Después llegó el golpe, en 1976, que a usted lo encuentra en Venezuela. Y allí comienza una nueva vida. Intelectualmente hablando, periodísticamente también, y ya en Londres conoce a Gabriel García Márquez.
Terragno: Yo estaba en Londres en el '82. Un día sonó el teléfono en mi casa y atendió mi hija, que en ese momento tenía doce años, y me dijo: “Papá llama un señor de un nombre raro que yo no oí”. Tomo el teléfono y la voz me dijo: “Hola, soy Gabriel García Márquez”. Estaba llamando de Estocolmo, una gran amiga común le había dado el número. Él quería poner todo el Premio (Nobel) para hacer un diario del cual solamente tenía el nombre. Iba a llamarse “El otro”, y me dijo: “quiero que tú lo hagas”. Bueno, nos reunimos en París, después en Barcelona, durante dos años armamos ese diario en la imaginación. Un día, en Barcelona, él me dijo: “quiero que vayas a Colombia y me cuentes cómo es ese país”. Cuando yo llegué a Bogotá me estaba esperando él. Armamos una escuela de periodismo en Cali y ahí fue donde iniciamos todas esas discusiones semánticas y gramaticales, que después se hicieron conocidas. Nosotros sosteníamos que había que desterrar los adverbios terminados en “mente”, planteamos que las oraciones debían ser clásicas (sujeto, verbo, predicado) y que debían ser cortas, que debía preferirse siempre una palabra corta a una palabra larga, porque se lee por golpe visual, no se deletrea. Estábamos en contra de las cláusulas subordinadas. Los adverbios terminados en “mente” no sólo eran palabras largas, sino que además eran comodines que a menudo no decían nada, y a menudo servían para fabricarse una coartada.
Noticias: Eludir responsabilidades, digamos...
Terragno: Claro, eludir responsabilidades. Si uno dice que algo es así de real, el adverbio no agrega nada, es así.
Noticias: “Supuestamente”.
Terragno: Claro. Si es supuestamente o principalmente, uno gana siempre, es como decir que hay setenta por ciento de probabilidad de lluvias, si no llueve se dio el treinta por ciento. Los periodistas nos decían que era imposible escribir sin adverbios terminados en “mente”. Entonces hicimos un ejercicio. Gabo estaba escribiendo, o iba a escribir, una novela, y yo, un ensayo. La novela fue “El amor en los tiempos de cólera” y el ensayo, “La Argentina Siglo XXI”. En ninguno de los dos hay adverbios terminado en “mente”.
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