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17 diciembre 2005
Tachando a Casciari
Hernán Casciari ganó el premio de la Deutsche Welle al mejor blog del mundo con su novela online "Más respeto, que soy tu madre". Pero también tiene otro blog que es delicioso: Orsai. Allí encontrarás grandes escritos de este periodista y escritor argentino radicado en Barcelona. Ayer leí unos divertidos cuentos cortos en Orsai y no pude dejar de corregir el que más me gustó.El "inesperadamente" me resultó de más. Y lo taché. Y seguí tachando. Perdón, Casciari. Vean ahora:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo que trabajaba desde hacía años en el mismo circo roñoso. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno de salir a escena, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y al final, inesperadamente, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, el estertor del payaso, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
Esta es la versión reducida:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y, al final, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
De esto se podría deducir una nueva regla de blogicamente: No uses adverbios terminados en -mente en minicuentos.
08:24 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email
10 diciembre 2005
Si Córtazar los usa...
Aunque es bueno repetir que el consejo de aniquilar adverbios terminados en -mente es para periodistas (y bloggers sensatos), nunca falta quien sale al cruce con un argumento en apariencias imbatible: "Yo conozco veinte mil autores que los usan, así que no deben estar tan mal, sin ir más lejos, Cortázar...". El apellido del autor cambia de acuerdo a las preferencias del interlocutor, pero siempre es alguien con pergaminos indudables. Es un argumento bastante estúpido, puesto que el periodismo está regido por otras reglas que la buena literatura -je- y porque no todo debe imitarse. Sin ir más lejos, Jorge Luis Borges era ciego y era genial. Eso no quiere decir que haya que ansiar quedarse en tinieblas para escribir con cierta genialidad...
20:26 Anotado en Escritores | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email







