30 noviembre 2005

La sociedad uruguaya de Scrabbel es sabia

No encontramos los fundamentos téoricos de la medida, pero la sociedad uruguaya de Scrabbel prohíbe el uso de los adverbios terminados en -mente en sus partidas. Así lo dice su blog oficial. Sin duda, sospechamos que ha habido muchos abusos al colocar -mente a cualquier palabreja y habrá distorsionado el juego. Dicen admitir sólo las que estén en el diccionario. Bien, por los amigos uruguayos.

24 noviembre 2005

Una joya literaria

 

El uso de los adverbios terminados en mente para demostrar academicismo no es nuevo. Este incunable lo compré en una librería de Pueyrredón y Santa Fe, en Buenos Aires, donde suelen adquirir las bibliotecas completas de los muertos que se mueren por el barrio. "Hablemos correctamente" era una revista lingüística "que vela(ba) por el bien decir en Hispano-América". Debajo de los consejos de tapa, "Hablemos correctamente" se autopromocionaba: "De gran utilidad para escritores, periodistas, maestros, profesores, conferenciantes, oradores, profesionales, estudiantes, comerciantes y para cuantas personas deseen hablar y escribir correctamente"

Este ejemplar pertenece a julio de 1948, y costó un peso. Dentro de la publicación se conserva el recibo de "Hablemos correctamente", que no deja de bajar línea ni en el comprobante de pago. Allí, debajo de la firma del cobrador, se lee: "Sr. suscriptor: apoye esta obra cultural y patriótica, cuyo fin es EVITAR LA CORRUPCIÓN DE NUESTRO IDIOMA. Interesa a menores y mayores".

Qué bueno es saber que desde siempre hubo gente preocupada en hablar correctamente

18 noviembre 2005

Blogs que intentan huirle a los "mentes"

Ya habíamos notado algunos blogueros que se esfuerzan por reducir los adverbios terminados en mente, uno de los primeros fue nadanuevo. Pero nos alegró la mañana, la actitud militante de Bonhamled, en su espacio recuerdos del día de mañana. Fíjense su compromiso. Nuestro saludo.

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07 noviembre 2005

Cómo arruinar el clima

Me disponía a leer con entusiasmo la entrevista que apareció ayer en la revista semanal del diario El País. El editor en el trapecio, así se titula el trabajo, está firmado por Juan Cruz. Y Cruz será crucificado por su profusión innecesaria de adverbios terminados en mente. A poco de empezar, cuando ya me pareció que iba a disfrutar de un gran artículo, Cruz me indica que el libro de memorias de Michael Korda, el entrevistado, que "publicó recientemente Debate", bien podría haber puesto que "acaba de publicar Debate". Pero a renglón seguido, Cruz empieza la frase con un adverbio terminado en mente (¿a qué verbo modifica?). Dice así: "Lateralmente, en ese libro aparece también...". ¿Lateralmente? Pese a que todo estaba perdido, seguí una líneas más. Y Cruz explica: "iba directamente a una mesa y escribía". Si iba directamente, por qué no puso "iba a una mesa y escribía". Es probable que si tengo tiempo esta noche, esquive la prosa de Cruz y me meta a la entrevista en sí. De lo contrario, vaya a saber cuántas paradas tendría que hacer -en las estaciones adverbiales de Cruz- antes de disfrutar de lo que creía que iba a disfrutar antes de enfurecerme por tantos adverbios terminados en mente. La cruz para Juan Cruz, coño.

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