31 octubre 2005

¿Se puede llorar "literalmente"?

Por Marisol García (desde Santiago)

Chile está de nuevo santo, y las ínfulas religiosas inflan también nuestro vocabulario. Ni un monje de claustro tendría la paciencia para contar la cantidad de adverbios de pretendido entusiasmo con que los periodistas nos despachan impresiones desde la plaza San Pedro. "Increíblemente", el Papa se saltó el protocolo para saludar a los fieles llegados desde Santiago. "Emotivamente" rezaron luego todos ellos. "Sinceramente", Benedicto quiere visitar Chile. En fin. Sin embargo, la muletilla más molesta es la que cree enfatizarlo todo a través de una palabra que ni siquiera significa lo que su usuario cree. Todo lo que sucedió estos días en el Vaticano fue -quién sabe por qué- algo "literal". "Los peregrinos literalmente se tomaron la plaza San Pedro". "San Alberto fue un hombre literalmente entregado a los pobres". "Literalmente lloré de emoción", nos aseguraba una devota. Se olvida que la palabra de marras nada tiene que ver con 'verdaderamente' o 'realmente' (en el caso de que sea eso lo que pretenden decirnos), pues es un adverbio de uso justificado en muy contadas ocasiones, casi siempre en contextos de interpretación precisa de discursos o textos. Tomarse "literalmente" una plaza equivaldría, quizás, a echársela al hombro (o, en la acepción chilena, a bebérsela de un trago). Mejor no especulamos sobre lo que puede ser entregarse "literalmente" a un grupo humano, pues podríamos terminar en descripciones de canibalismo. 'Llorar' es un verbo bien claro, que no necesita de compañía alguna. ¿Qué pretende "aclarar" ese "literalmente lloré"? Es gracioso que el entusiasmo se confunda hoy con el uso de la mayor cantidad posible de palabras. Indica que es mejor confiar en los despliegues sentimentales expresados con austeridad.

 

¿Mafalda usaba adverbios terminados en -mente?

Ayer cuando subí el post sobre Mafalda en el bloc, jamás pensé en generar la primera movilización blogger en el país para peticionar ante un gobierno por la placa recordatoria en la casa de la criatura de Quino. Primero, aparecieron los comentarios y luego algunos mails. Entre ellos, el de Pablo Mancini, quien desde Rosario se ofrecía a montar un blog. Nos decidimos por el petitorio. A la medianoche ya estaba listo y se llama La casa de Mafalda. Allí pueden dejar su firma para la carta que le enviaremos al jefe de Gobierno de Buenos Aires en cuanto lleguemos a las mil firmas. Mientras Diego Maradona y Miguel Bonasso viajan a Mar del Plata para rechazar la visita de George W. Bush, nosotros nos movilizamos por la placa recordatoria en la casa de Mafalda. Así está el mundo...

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29 octubre 2005

Ejemplo municipal

Los carteles municipales pueden enseñarnos mucho sobre los adverbios terminados en mente. He aquí un ejemplo, ubicado en las puertas del Banco de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se han gastado unas quince letras de más -claro, total lo pagan nuestros impuestos- en ese TERMINANTEMENTE que está de más, sin dudas. ¿Puede prohibirse, por ejemplo, flexiblemente? Lo que está prohibido, está prohibido, y lo que no está prohibido, está permitido. No debemos cargar las culpas sobre el que confeccionó el cartel, pero un periodista o blogger, por ocuparnos de quienes deben escribir claro y conciso, tienen que alejarse de estos adverbios autoritarios. Otro de la misma familia es "estrictamente", pero de éste no tengo cartel.

28 octubre 2005

Este no lo tenía

Ayer, en la revista veintitrés de Buenos Aires, encontré un adverbio terminado en -mente que jamás había visto. Agazapado en el tercer párrafo de una columna de la abogada Diana Maffia, el adverbio en cuestión encabezaba una larga parrada de texto. Decía así: "Circularmente, las leyes del Estado impedían..". Y ya no seguí leyendo. ¿Circularmente? ¿Qué significa? ¿Existirá cuadricularmente? ¿O paralelogramicamente? Por supuesto, la columnista no se privaba de otros como "precisamente".  Pero ya no importaba. Esta buena mujer ha hecho que sume un adverbio más, a la interminable lista de palabras vacías terminadas en -mente. CIRCULARMENTE.

23 octubre 2005

Parafraseando a Mark Twain

22 octubre 2005

El lenguaje como obra de teatro

Los autores de "Periodismo creativo", Kevin Hall y Ruth Merino, en el capítulo "El idioma, trucos baratos y consejos prácticos" comparan al lenguaje con una obra de teatro. "Los verbos suplen la acción; los sustantivos, los personajes y los objetos que hay sobre el escenario; los adjetivos nos permiten apreciar las características de los personajes y los objetos, y los adverbios matizan la acción". ¿Cuándo fracasa la obra? "Si los verbos no tienen una acción clara y concreta y los sustantivos son abstractos e intangibles, el público abucheará a la obra aunque cuente con excelentes adjetivos y adverbios".

De estos últimos, los adverbios terminado en -mente son los más nefastos, porque el periodista novato suele incluirlos para "engrandecer" su prosa. En realidad, le está sacando fuerzas al texto porque a poco de insistir con los mentes, habrá caído en la redundancia y en un estilo aburrido -aunque aceptado por la solemnidad de quienes tienen prosa cuasi jurídica-. Decía Mark Twain: "Cuando encuentres un adjetivo, mátalo". Aquí, podríamos decir, "Cuando veas un adverbio en -mente, cágalo".

18 octubre 2005

Blogs y adverbios terminados en -mente

Una de las razones de nuestra lucha contra los -mente, radica en que quitan espacio. En cualquier texto periodístico, cuando hay que cortar para que entre en el espacio prefijado, lo primero que puede quitarse son los adverbios terminados en mente. Hay redactores rebuscados que escriben por ejemplo: "El ladrón llegó a la mañana, más precisamente las 10.30, y se quedó todo el día revisando el negocio cerrado por duelo". Sin afectar, la información se quitaron 24 letras. El mismo procedimiento sirve para los blogs. ¿Para que ocupar espacio con palabras vacías? Dos post más abajos, rescatábamos una estadística de Atalaya sobre la profusión de "evidentemente".

Se supone que la mayoría quiere que sus blogs sean leidos. Ello implica el menor esfuerzo para el lector, por más fiel que sea. ¿Para qué embardunarlo de "realmente", "finalmente", "casualmente"? Adverbios pegasos que, lejos de hacer más claro los textos, los convierten en agónicas construcciones donde hay que arrastrarse para llegar al final.

A partir de hoy, agregaremos al subtítulo de este blog: "primer blog contra los adverbios terminados en -mente en la redacción periodística y de blogs".

15 octubre 2005

El adverbio y sus hilachas

Alejo Carpentier escribió que "los adjetivos son las arrugas del estilo". Los adverbios terminados en -mente, podríamos agregar, son las hilachas. Decía Carpentier:  "Las ideas nunca envejecen, cuando son las ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos". "Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular, de experiencias colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus claúsulas: Dime con quién andas..., etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas...".

Bien podríamos decir lo mismo de los adverbios terminados en mente. ¿Por qué no aparecen en los refranes populares? Porque huelgan. ¿Se imaginan si en el Caribe dijeran "Camarón que se duerme, lamentablemente se lo lleva la corriente"? ¿O que en la pampa argentina adviertan: "Caballo que no galopa briosamente, va a parar al matadero"?

 

13 octubre 2005

El libro de estilo EL PAIS nos refuta

Según el libro de estilo del diario El País, de España, estamos equivocados. Fíjense

Sección 1: Adverbios

12.1. Los adverbios modifican a los verbos, los adjetivos o a otros adverbios, y sólo así deben utilizarse. Es correcto escribir ‘va deprisa’, puesto que deprisa es adverbio y modifica al verbo. Pero no ‘trabaja duro’, porque duro es adjetivo y, junto al verbo, ocupa el lugar del adverbio. Lo correcto sería ‘trabaja duramente’.

Sería lo correcto... ¿Pero no suena mejor "El tío trabaja duro" que "el tío trabaja duramente"?

11 octubre 2005

Evidentemente, buena estadística de Atalaya

Esta Atalaya, siempre amiga de estadísticas, listas y leyes de potencia, ha decidido mirar a diversos factores blogosféricos y externos, tales como el análisis semántico latente, la correlación entre el número de comentarios y el índice IBEX, y el número de veces que se menciona la palabra "evidentemente", y ha llegado a la siguiente lista de las mejores bitácoras bitacoreras del mundo mundial y parte del extranjero. Espero que la disfruten.
La lista completa en
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