09 febrero 2006
Carta apócrifa de Gabo
El blog Cultura y libertad difunde una carta de García Márquez, donde se despide a raíz de que le descubrieron cáncer linfático. Es cierto que García Márquez tuvo cáncer y se trató en Los Ángeles hace unos años. Pero es una burda invención de algún mal imitador de Gabo esa carta sensiblera. Comienza así:
Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Y más adelante, vuelve a mechar otro adverbio terminado en mente:
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Y por si fuera poco, al promediar del texto, el falsificador vuelve a los "mente" porque cree que eso le da fuerza y verosimilitud al relato:
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
No logré terminar "la famosa carta de García Márquez" porque me hastié de los adverbios terminados en "mente", pero no hace falta más para saber que aunque lo estuvieran torturando, el colombiano podría haber escrito eso. Con todas las pruebas sobre la mesa, Blogicamente advierte sobre esta carta falsa. El de Aracataca sólo escribe adverbios en "mente" en broma o para "gastar" al autor de este blog.
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26 enero 2006
Publicidad adverbial
En el primer post de este blog ya decíamos que los adverbios terminados en mente muchas veces son usados para escamotear la realidad. Los avisos publicitarios suelen ser, luego los diarios, quienes más recurren a ese recurso facilongo. Aunque no es un truco nuevo, basta recorrer los archivos para encontrar ejemplos. Como éste del Gordini. ¡Si hasta parece un aviso actual!

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12 enero 2006
Volvimos del receso con una joya
07:32 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (4) | Enviar a Email
17 diciembre 2005
Tachando a Casciari
Hernán Casciari ganó el premio de la Deutsche Welle al mejor blog del mundo con su novela online "Más respeto, que soy tu madre". Pero también tiene otro blog que es delicioso: Orsai. Allí encontrarás grandes escritos de este periodista y escritor argentino radicado en Barcelona. Ayer leí unos divertidos cuentos cortos en Orsai y no pude dejar de corregir el que más me gustó.El "inesperadamente" me resultó de más. Y lo taché. Y seguí tachando. Perdón, Casciari. Vean ahora:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo que trabajaba desde hacía años en el mismo circo roñoso. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno de salir a escena, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y al final, inesperadamente, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, el estertor del payaso, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
Esta es la versión reducida:
JORGE GOLONDRINA ERA UN PAYASO alcohólico y depresivo. Una noche, después de una resaca, decidió matarse en medio de la función del sábado. La idea del suicidio lo sedujo por dos razones: un poco porque siempre había fantaseado con convertirse en mito, y otro poco para vengarse de su jefe Mendizábal, que había decidido despedirlo al acabar la temporada porque el circo se iba a pique. Cuando le tocó el turno, Jorge Golondrina hizo las piruetas de siempre, se cayó y se levantó, recitó los mismos cuatro chistes gastados y, al final, se colgó en público. Murió enseguida. A la platea juvenil le provocó tanta risa el pataleo final del suicida, que Mendizábal incorporó la rutina del ahorcado en la siguiente función (claro que con otro payaso) y se hizo rico.
De esto se podría deducir una nueva regla de blogicamente: No uses adverbios terminados en -mente en minicuentos.
08:24 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email
10 diciembre 2005
Si Córtazar los usa...
Aunque es bueno repetir que el consejo de aniquilar adverbios terminados en -mente es para periodistas (y bloggers sensatos), nunca falta quien sale al cruce con un argumento en apariencias imbatible: "Yo conozco veinte mil autores que los usan, así que no deben estar tan mal, sin ir más lejos, Cortázar...". El apellido del autor cambia de acuerdo a las preferencias del interlocutor, pero siempre es alguien con pergaminos indudables. Es un argumento bastante estúpido, puesto que el periodismo está regido por otras reglas que la buena literatura -je- y porque no todo debe imitarse. Sin ir más lejos, Jorge Luis Borges era ciego y era genial. Eso no quiere decir que haya que ansiar quedarse en tinieblas para escribir con cierta genialidad...
20:26 Anotado en Escritores | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email
30 noviembre 2005
La sociedad uruguaya de Scrabbel es sabia
No encontramos los fundamentos téoricos de la medida, pero la sociedad uruguaya de Scrabbel prohíbe el uso de los adverbios terminados en -mente en sus partidas. Así lo dice su blog oficial. Sin duda, sospechamos que ha habido muchos abusos al colocar -mente a cualquier palabreja y habrá distorsionado el juego. Dicen admitir sólo las que estén en el diccionario. Bien, por los amigos uruguayos.
20:53 Permalink | Comentarios (10) | Enviar a Email
24 noviembre 2005
Una joya literaria
El uso de los adverbios terminados en mente para demostrar academicismo no es nuevo. Este incunable lo compré en una librería de Pueyrredón y Santa Fe, en Buenos Aires, donde suelen adquirir las bibliotecas completas de los muertos que se mueren por el barrio. "Hablemos correctamente" era una revista lingüística "que vela(ba) por el bien decir en Hispano-América". Debajo de los consejos de tapa, "Hablemos correctamente" se autopromocionaba: "De gran utilidad para escritores, periodistas, maestros, profesores, conferenciantes, oradores, profesionales, estudiantes, comerciantes y para cuantas personas deseen hablar y escribir correctamente".
Este ejemplar pertenece a julio de 1948, y costó un peso. Dentro de la publicación se conserva el recibo de "Hablemos correctamente", que no deja de bajar línea ni en el comprobante de pago. Allí, debajo de la firma del cobrador, se lee: "Sr. suscriptor: apoye esta obra cultural y patriótica, cuyo fin es EVITAR LA CORRUPCIÓN DE NUESTRO IDIOMA. Interesa a menores y mayores".
Qué bueno es saber que desde siempre hubo gente preocupada en hablar correctamente.
22:19 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (7) | Enviar a Email
18 noviembre 2005
Blogs que intentan huirle a los "mentes"
Ya habíamos notado algunos blogueros que se esfuerzan por reducir los adverbios terminados en mente, uno de los primeros fue nadanuevo. Pero nos alegró la mañana, la actitud militante de Bonhamled, en su espacio recuerdos del día de mañana. Fíjense su compromiso. Nuestro saludo.
11:12 Anotado en Blog | Permalink | Comentarios (4) | Enviar a Email
07 noviembre 2005
Cómo arruinar el clima
Me disponía a leer con entusiasmo la entrevista que apareció ayer en la revista semanal del diario El País. El editor en el trapecio, así se titula el trabajo, está firmado por Juan Cruz. Y Cruz será crucificado por su profusión innecesaria de adverbios terminados en mente. A poco de empezar, cuando ya me pareció que iba a disfrutar de un gran artículo, Cruz me indica que el libro de memorias de Michael Korda, el entrevistado, que "publicó recientemente Debate", bien podría haber puesto que "acaba de publicar Debate". Pero a renglón seguido, Cruz empieza la frase con un adverbio terminado en mente (¿a qué verbo modifica?). Dice así: "Lateralmente, en ese libro aparece también...". ¿Lateralmente? Pese a que todo estaba perdido, seguí una líneas más. Y Cruz explica: "iba directamente a una mesa y escribía". Si iba directamente, por qué no puso "iba a una mesa y escribía". Es probable que si tengo tiempo esta noche, esquive la prosa de Cruz y me meta a la entrevista en sí. De lo contrario, vaya a saber cuántas paradas tendría que hacer -en las estaciones adverbiales de Cruz- antes de disfrutar de lo que creía que iba a disfrutar antes de enfurecerme por tantos adverbios terminados en mente. La cruz para Juan Cruz, coño.
13:48 Permalink | Comentarios (5) | Enviar a Email
31 octubre 2005
¿Se puede llorar "literalmente"?
Por Marisol García (desde Santiago)
Chile está de nuevo santo, y las ínfulas religiosas inflan también nuestro vocabulario. Ni un monje de claustro tendría la paciencia para contar la cantidad de adverbios de pretendido entusiasmo con que los periodistas nos despachan impresiones desde la plaza San Pedro. "Increíblemente", el Papa se saltó el protocolo para saludar a los fieles llegados desde Santiago. "Emotivamente" rezaron luego todos ellos. "Sinceramente", Benedicto quiere visitar Chile. En fin. Sin embargo, la muletilla más molesta es la que cree enfatizarlo todo a través de una palabra que ni siquiera significa lo que su usuario cree. Todo lo que sucedió estos días en el Vaticano fue -quién sabe por qué- algo "literal". "Los peregrinos literalmente se tomaron la plaza San Pedro". "San Alberto fue un hombre literalmente entregado a los pobres". "Literalmente lloré de emoción", nos aseguraba una devota. Se olvida que la palabra de marras nada tiene que ver con 'verdaderamente' o 'realmente' (en el caso de que sea eso lo que pretenden decirnos), pues es un adverbio de uso justificado en muy contadas ocasiones, casi siempre en contextos de interpretación precisa de discursos o textos. Tomarse "literalmente" una plaza equivaldría, quizás, a echársela al hombro (o, en la acepción chilena, a bebérsela de un trago). Mejor no especulamos sobre lo que puede ser entregarse "literalmente" a un grupo humano, pues podríamos terminar en descripciones de canibalismo. 'Llorar' es un verbo bien claro, que no necesita de compañía alguna. ¿Qué pretende "aclarar" ese "literalmente lloré"? Es gracioso que el entusiasmo se confunda hoy con el uso de la mayor cantidad posible de palabras. Indica que es mejor confiar en los despliegues sentimentales expresados con austeridad.
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¿Mafalda usaba adverbios terminados en -mente?
Ayer cuando subí el post sobre Mafalda en el bloc, jamás pensé en generar la primera movilización blogger en el país para peticionar ante un gobierno por la placa recordatoria en la casa de la criatura de Quino. Primero, aparecieron los comentarios y luego algunos mails. Entre ellos, el de Pablo Mancini, quien desde Rosario se ofrecía a montar un blog. Nos decidimos por el petitorio. A la medianoche ya estaba listo y se llama La casa de Mafalda. Allí pueden dejar su firma para la carta que le enviaremos al jefe de Gobierno de Buenos Aires en cuanto lleguemos a las mil firmas. Mientras Diego Maradona y Miguel Bonasso viajan a Mar del Plata para rechazar la visita de George W. Bush, nosotros nos movilizamos por la placa recordatoria en la casa de Mafalda. Así está el mundo...
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29 octubre 2005
Ejemplo municipal

Los carteles municipales pueden enseñarnos mucho sobre los adverbios terminados en mente. He aquí un ejemplo, ubicado en las puertas del Banco de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se han gastado unas quince letras de más -claro, total lo pagan nuestros impuestos- en ese TERMINANTEMENTE que está de más, sin dudas. ¿Puede prohibirse, por ejemplo, flexiblemente? Lo que está prohibido, está prohibido, y lo que no está prohibido, está permitido. No debemos cargar las culpas sobre el que confeccionó el cartel, pero un periodista o blogger, por ocuparnos de quienes deben escribir claro y conciso, tienen que alejarse de estos adverbios autoritarios. Otro de la misma familia es "estrictamente", pero de éste no tengo cartel.
17:10 Anotado en Manuales de estilo | Permalink | Comentarios (6) | Enviar a Email







